En el despacho del Almirante Stewart,
-Capitán Balberry, voy a enviarlo en una misión a Ba’ku
-Queremos instalar una base en el planeta, al parecer la Alianza(los malos) no ha encontrado la forma de adaptar sus naves para que funcionen en la zarza. Cosa que nosotros si, y queremos aprovechar esa ventaja.
-Afortunadamente para nosotros, el Embajador Picard, se encontraba de permiso en Ba’ku al momento del ataque, y a logrado enviarnos un mensaje.
Su misión es liberar el planeta y convencer a los Ba’ku de que nos permitan poner nuestra base. Las condiciones de la zarza son propicias para esconder una flota de ataque.
-El USS-Tikonderoga, de Clase Excalibur, está listo para zarpar, se le unirá en esta misión.
La Capitán Taylor lo verá en la orbita terrestre en 15 minutos, además debo decirle que su nave, al igual que el resto de las naves federales, ha sido equipada con un sistema de camuflaje.
-Un regalito de nuestros “amigos” romulanos, forma parte del acuerdo de intercambio de tecnología. Claro que una vez termine esta alianza deberá devolverlo.
-Aquí esta la información de la misión-el Almirante le alcanzó un padd al Capitán Balberry-puede retirarse…y suerte.
Utopía Planitia
-Bitácora, fecha estelar 65468.4, Capitán Sara Taylor, estamos a punto de partir en la primera misión oficial del USS-Tikonderoga. Nos encontraremos con el USS-Halcón en la orbita terrestre, allí el Capitán de Flota Luis Balberry nos transmitirá los pormenores de la misión.
-Alférez Lee, sáquenos del muelle, impulso ¼.
-A la orden Capitán.-Después de unos minutos-Dejamos el muelle.
-Bien ponga curso a la Tierra, warp 5.
-Curso establecido, warp 5.
Orbita Terrestre.
El Comandante D’Vyt tecleó en su consola y la imagen de la Tierra en la pantalla dejó su lugar al agraciado rostro de la pelirroja Capitán Sara Taylor.
Sara saludo a Gastón con un gesto cariñoso, pero sin perder profecionalidad, para dirigirse luego a su par del Halcon-Bien Luis, ¿cuál es la misión?
-Con solo dos naves…¿te parece fácil eso?
-Bien, pongámonos en marcha entonces….Taylor fuera.
Tras una guiñada dirigida a Gastón, que fue correspondida por este, la imagen de la Capitán se fue y en su lugar volvió a aparecer la de la Tierra.
-A la orden, señor.
En orbita a Ba’ku
En un claro en las montañas de Ba’ku, los que estaban allí se estremecieron al ver que un grupo se estaba transportando y dos personas se voltearon para hacer frente a lo que fuera que estuviera por aparecer. Pero, al ver que eran oficiales de la flota se tranquilizaron.
Una vez materializados en la superficie, Balberry vio que todos habían dejado sus tareas para ver quienes eran los visitantes. Solo dos personas, al parecer los líderes del campamento, no los miraban con intriga. Luis reconoció al Embajador Picard y se apresuró a saludarlo.
-Es un placer volver a verlo, Embajador, a pasado tiempo, ahora soy el Capitán del USS-Halcón-luego procedió a presentar a sus acompañantes mientras los señalaba-ella es la Capitán Sara Taylor del USS-Tikonderoga, su primer oficial el Comandante Kurak, mi primer oficial Comandante Gastón Fernández y mi oficial médico Doctora Valentina García.
-Un placer-dijo Picard devolviendo el saludo a los oficiales-Como pasa el tiempo Capitán, la última vez que lo vi era Alférez-después de estrechar la mano de Balberry agregó-ella es Anij, una amiga-mirando a la mujer que estaba junto a el
Una vez terminados los saludos y presentaciones, Picard los guío por el campamento hasta la tienda principal.
El campamento consistía en unas veinte tiendas de campaña, de distintos tamaños, que abarcaban todo el claro. La mayoría de estas eran de lona, pero había una, que el grupo reconoció como una de las tiendas oficiales de la federación, esta era de un material aislante que permitía mantener la temperatura al interior siempre confortable y se usaba para misiones en climas extremos.
En una de las tiendas más grandes habían improvisado una especie de hospital, al ver esto la Doctora García se separó del grupo para dirigirse hasta ahí.
-Hola, mi nombre es Sojef…. ¿Quién es usted?-dirigiéndose a la recién llegada.
Mientras lo hacía, Sojef le relataba como los jem’hadar los habían tomado por sorpresa y se habían visto obligados a abandonar el pueblo de apuro, por esta razón no habían podido tomar los suministros suficientes y hacía tres días que intentaban curar a los heridos tan solo con agua y vendas.
Una vez terminado el escaneo, la doctora activo su comunicador para llamar a la nave.
En la tienda principal.
-No se ofenda capitán, pero yo esperaba al Enterprise.
En el centro de la tienda había una mesa con un mapa del poblado. Este mostraba lo que parecían ser tácticas que Picard había diseñado para un posible ataque.
Picard procedió a explicarle sus planes al equipo, les dijo que los Jem’Hadar habían levantado un campo de fuerza alrededor de un de los edificios centrales, por lo que suponía que ahí tenían su centro de comando. En cuanto a la guardia, sabía que tenían tropas apostadas por todo el pueblo, pero necesitaba más información para poder determinar cuales eran sus defensas realmente, dudaba que solo contaran con tropas de a pié, debían de tener otros dispositivos de seguridad instalados.
Cuando Picard estaba terminando de explicar sus planes, se oyó la voz del Comandante D’Vyt por el comunicador de Luis.
Pero Luis no pudo terminar la frase, ya que ante el se materializó el Teniente Rodríguez acompañado por unos diez hombres.
-No sabía que la fusión mental funcionaba a esta distancia, Comandante.
Luego de ordenarle a D’Vyt que continuara monitoreando los movimientos del enemigo, Luis se dirigió hacia el escuadrón que lideraba el Teniente Rodríguez. Todos se encontraban enfundados en sendos uniformes de combate y portaban rifles phaser, junto a ellos había una caja que contenía armas para los oficiales que ya se encontraban en el planeta. Luis la abrió, le pasó un rifle a cada uno de los oficiales del equipo y tomó uno para el.
Guiados por el Comandante D’Vyt, el grupo se fue desplazando de árbol en árbol hasta que tuvieron totalmente rodeados a los Jem’Hadar.
El equipo se encontraba oculto esperando una señal para atacar cuando un disparo dio contra el árbol tras el que se ocultaba el Capitán Balberry, este se arrojó al suelo, giró sobre sus rodillas y disparó contra el primer Jem’Hadar que tuvo a la vista, lo que generó una seguidilla de disparos que no terminó hasta que todos los jem’hadar quedaron en el piso.
El jem’hadar se despertó, y vio que lo habían transportado a una nave, se encontraba recostado sobre una camilla de metal, intentó levantarse y se percató de que sus brazos y piernas se encontraban amarrados a esta, entonces escuchó una voz.
-No les diré nada, malditos cobardes.
El vulcano se acercó al jem’hadar, colocó sus manos en la cabeza de este y comenzó con la fusión mental.
Entre tanto, Luis apartó al Embajador Picard para hablarle.
-Haré lo que pueda, pero eso será difícil de lograr…¿quién sería el comandante de la base?
-Tal vez pueda sugerir a alguien que los ba’ku acepten.
En ese momento el Comandante D’Vyt, que ya había realizado su cometido, se acercó a ellos, extendiéndole un pad al Capitán.
-Ya voy, señor.-dijo al tiempo que volvía dormir al Jem'hada para que no diera problemas, y se disponía seguir a los dos hombres



