sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo 1 - La Caída

-Bitácora, fecha estelar 65459.4, Capitán de Flota Luis Balberry, el USS-Halcón, junto con las naves, USS-Discovery, USS-Viking, USS-Londres y USS-Ámsterdam. Se dirige rumbo al sector Xindi, con ordenes de poner fin a un golpe de estado por parte de los reptilianos, quienes por este medio pretenden hacerse con el gobierno de las cinco especies xindis.


En el puente del USS-Halcón

-Teniente Goncalvez, ¿Cuánto falta para llegar?

-Media hora, máximo, señor-fue la respuesta del timonel

El Capitán Luis Balberry estaba ansioso por llegar, el último mensaje recibido de los xindis denotaba que el asunto era realmente grave, así que agradecía que ya faltara poco.

-Señor, detecto tres naves saliendo del camuflaje frente a nosotros-anunció el Teniente Rodríguez, oficial táctico.



El Capitán ordenó un alto total y el Halcón se detuvo, al ver esto, las naves que le seguían hicieron lo mismo. Frente a ellos aparecieron tres naves de combate reptilianas, esto tomó a todos por sorpresa, ya que, según los informes, las naves reptilianas no contaban con sistemas de camuflaje.

El Capitán Balberry le ordenó al Teniente Rodríguez, que escaneara las naves reptilianas a fondo, de manera de verificar que no tuvieran otra sorpresa, pero este confirmo que los censores no registraban nada fuera de lo común. Basándose en esta información y viendo la quietud del enemigo, Balberry decidió tomar la iniciativa.

-Teniente Rodríguez, abra un canal.



-Abierto, señor.





-Naves reptilianas, soy el Capitán Luis Balberry, de la nave USS-Halcón, de la Federación. Les ordeno que se rindan y bajen sus escudos, de lo contrario abriremos fuego.

Balberry cortó y se volteo para preguntar si había señal de una respuesta, pero antes de que Rodríguez pudiera contestar, una de las naves reptilianas abrió fuego. Nunca nadie había visto un arma tan poderosa, el disparo dio de lleno en el USS-Viking, que estalló al instante haciendo que los fragmentos colisionaran con las naves que se encontraban cerca, que por fortuna tenían los escudos levantados. La tripulación del Viking nunca supo lo que les pasó, nadie sobrevivió.

A bordo del Halcón, Balberry había ordenado la alerta roja y organizaba a las cuatro naves que quedaban para la batalla, ordenando que centraran sus disparos a los sistemas de armamento. Pero en la confusión resultaba problemático el fijar los objetivos, la batalla era intensa y parecía que no tendría vencedor, pero todos se preguntaban cuanto tardarían los reptilianos en disparar esa nueva arma otra vez, cuando de pronto dos naves reptilianas dispararon al unísono, mandando a volar al Londres y al Ámsterdam.

Luego de esos disparos, la batalla volvió a emparejarse, parecía que la energía de las naves reptilianas disminuía cada vez que usaban esa arma, por eso no podían hacer dos tiros seguidos. La Capitán Sara Taylor del Discovery, fue quien se percató de esto, e inmediatamente se lo comunicó a Balberry. Este la apremió a seguir disparando, si su energía bajaba también sus escudos, en poco tiempo lograron desarmar a una de las naves y una segunda estaba apunto de caer, pero cuando se disponían a rematarla, la tercera nave disparó y el Discovery siguió el mismo destino que las otras tres naves, pero por alguna razón esta vez tardaron en cargar el arma, y esto les dio tiempo para que algunos pudieran abandonar la nave, ya sea en las capsulas como transportándose al Halcón.

Las dos naves reptilianas que aún tenían armamento descargaron una ráfaga de fasers y torpedos sobre el Halcón, logrando desestabilizar sus escudos. Aunque el Halcón respondió al ataque lo único que logró fue descargar lo que les quedaba, y una segunda ráfaga de disparos por parte de los reptilianos logró hacer que todos sus sistema salieran de línea, quedando solo con la energía de emergencia. Era el fin, de un momento a otro los reptilianos darían su estocada final, y todo habría acabado para el Capitán Balberry y sus hombres, pero justo cuando todos se preguntaban por que aún estaban vivos, sucedió algo que los tomó por sorpresa, las naves reptilianas simplemente se fueron, dejando al Halcón a su propia suerte.

El Capitán no entendía porque seguían con vida, después de destruir cuatro naves de la federación, que más haría destruir otra. Pero lo importante era que estaban vivos y era su deber que así siguieran.

-Teniente Rodríguez informe de daños.




-Daño total señor, no tenemos motores, ni armas, ni escudos. Solo funcionan los sistemas de emergencia.




-Balberry a ingeniería.

-Aquí, Teniente Martins, señor.

-¿Teniente, cuanto podremos mantener la energía de emergencia?

-Unas cuatro horas, señor, quizás un poco más, pero no mucho.



-¿Puede reestablecer la energía principal para entonces?

-Tal vez, señor, no puedo asegurarlo

-¿Qué necesita?

-De momento, personal, señor. Hay demasiados heridos aquí abajo.

-Bien, me encargaré, póngase a trabajar Teniente.

Balberry le ordenó al Teniente Nicolás Goncalvez y a su oficial de operaciones, el Teniente Comandante D’Vyt, que se reportaran a ingeniería como apoyo. Y emitió una orden a que todo aquel que tuviera conocimientos en ingeniería se reportara a las órdenes del Teniente Santiago Martins.

Luego se giró hacia su primer oficial, el Comandante Gastón Fernández, y le ordenó que, junto al Teniente Rodríguez, tomaran una lanzadera y peinaran los escombros en busca de sobrevivientes, y si encontraban partes que pudieran ser útiles también las trajeran, podrían servir como repuestos, y al parecer necesitarían muchos.

Se escuchó la voz de la Doctora García llamando al Capitán, Balberry oprimió el comunicador de su pecho y respondió.

-¿Qué sucede doctora?




-Capitán, necesito que venga a la enfermería, alguien quiere verlo.




-Voy enseguida.

-Pablo, tienes el mando del puente-Le dijo a su hermano, el Teniente jr. Pablo Balberry, antes de salir.

-A la orden-respondió el menor de los Balberry, al tiempo que su hermano salía del puente

En la enfermería, la Doctora Valentina García estaba realmente atareada, los heridos no dejaban de llegar, pero por suerte las bajas no eran muchas.

La Doctora estaba terminando de curar un ingeniero, justo en el momento en que el Capitán entró. El la vio y se encaminó hacia ella.


-Doctora, ¿puede volver al trabajo?-preguntó refiriéndose al ingeniero que estaba atendiendo.




-Si señor.




-Entonces vaya Alférez, el Teniente Martins lo necesita.

El Alférez asintió y se puso en marcha.



-Venga por aquí Capitán-La Doctora lo guío hasta una camilla donde estaba sentada una oficial que el conocía, era la Capitán Sara Taylor.



-¡Sara!-Exclamó Luis al verla-¿Cómo?-Realmente se alegró al ver a su amiga viva, pero trató de no dejarse llevar, aunque, por la mirada de la doctora, al parecer no lo hacía muy bien.

-Utilicé el transporte de emergencia, Luis-se pausó y miró al piso-¿el Discovery?-preguntó sabiendo la respuesta

-Lo siento Sara, no quedó nada, afortunadamente muchos lograron transportarse, al igual que tú

Sara levantó la mirada hacia Luis y dijo-¿En que puedo ser útil?-Aún estaba alterada, su nave había sido destruida y seguramente la mayoría de su tripulación estaba muerta, pero no quería quedarse sentada en la camilla de una enfermería.


El capitán se volvió hacia la doctora-¿Qué opina?




-Ya terminé con ella, no tiene heridas graves y pude volver al servicio si lo desea.




-Bien, entonces, creo que nos serías útil en ingeniería-la miró a los ojos y agregó-nadie tiene tus conocimientos-lo último, aunque cierto, era con intención de animarla un poco.

Sara se puso de pié, y ambos se pusieron en marcha.

Cuando salían de la enfermería, Luis se volteó y se quedó mirando, por un instante, a Valentina, ya le estaba cansando tener que llevar un trato profesional con ella. Sara se percató de esto y no pudo reprimir una risita.

En ingeniería el Teniente Martins organizaba los equipos de trabajo, indicando cuales eran las prioridades en cuanto a los sistemas que debían reestablecer.

-El Capitán entró y se dirigió hacia el-Informe, Teniente.

-Vamos progresando señor, en poco tiempo habremos reestablecido la energía principal-Eso era bueno, ya que la energía de emergencia estaba por ceder en cualquier momento.

El Teniente reparó en Sara y saludo a su anterior jefa.

-Sara se unirá a su equipo, Teniente, como apoyo.

-Claro, señor, soy conciente de las capacidades de la Capitán-y más que conciente era, ya que hacía un año, Sara había sido la jefa de ingenieros del Halcón.

-Bien, por donde empiezo entonces-dijo, al tiempo que tomaba una herramienta de la propia mano de Santiago.

Balberry abandonó ingeniería para darles espacio a que trabajen tranquilos.

Al entrar al puente, Luis vio que el Comandante Fernández y el Teniente Rodríguez estaban de regreso. Se sentó en su silla, junto a su amigo y Primer Oficial, que se encontraba con la vista perdida en la pantalla, y, también con la vista en la pantalla, le dijo.

-Sara está viva…está en ingeniería-concluyó, respondiendo la muda pregunta de su amigo.




Gastón musitó un-Con permiso-y salió del puente cómo una exalación




-¿Cómo les fue?-preguntó al Teniente Rodríguez.




-Logramos rescatar muchos sobrevivientes del Discovery, pero no encontramos ninguno de las otras naves-Resumió con pesar Eduard.

Al escuchar esto, el Capitán se desplomó sobre su silla, tres tripulaciones perdidas no eran bajas aceptables, y menos para el.

En ese momento la energía principal volvió y todas las consolas se encendieron, al parecer también se había reestablecido la comunicación subespacial ya que el Comandante D’Vyt dijo.

-Capitán, tenemos un mensaje del Comando de la Flota por el canal de seguridad, está codificado.




-Pásela a mi despacho-y mientras se ponía de pie, agregó- Comandante tiene el puente.

En su despacho Luis se sentó frente a su consola, ingresó el código de verificación y se dispuso a escuchar el mensaje del Comando.

En la pantalla apareció el rostro del Almirante John Stewart, que decía.

-Atención, soy el Almirante John Stewart, Jefe de Operaciones de la Flota Estelar. Hemos recibido un ataque masivo, al parecer varios de nuestros enemigos han formado una alianza en nuestra contra. Hemos perdido contacto con la mayoría de nuestras bases y naves, por lo tanto consideramos que han sido destruidas por completo. Se le ordena a toda nave sobreviviente volver a la Tierra para reagruparse.-Eso era todo, corto y claro, Luis se puso de pié y se dirigió de nuevo al puente.

Una vez en el puente, el Capitán Balberry accionó el intercomunicador para comunicarse con toda la nave y explicarles la situación tal cual la había expresado el Almirante Stewart en su mensaje.

Luego se comunicó con ingeniería

-Teniente Martins, ¿tenemos potencia warph?

-Si señor, hemos progresado mucho en este corto tiempo, la inclusión de la Capitán Taylor a sido realmente provechosa-se interrumpió y continuó-pero solo hasta warph 3, en poco tiempo podré darle warph 5, pero no creo que pueda darle más hasta llegar a una base.

-Bien por ahora tendrá que ser suficiente-dijo el Capitán apagando el intercomunicador.

-Teniente Goncalvez, ponga rumbo hacia la Tierra a warph 3, y cuando el Teniente Martins le notifique pase a warph 5.

-A la orden, señor.

El Halcón emprendió el viaje de regreso, no tan rápido como todos querían, pero al menos se iban de ahí.

En algún lugar cerca de Cardassia Primera.

El Vorta ingresó al puente de la nave diciendo.

-Informe de situación, Primero.

El Jem'Hadar lo miró con toda la rabia que le tenía, expresada en sus ojos. ¿Por qué los fundadores habían puesto al mando de las naves a estos cobardes que los tenían como meros observadores y no les permitían entrar en combate?

-Nuestras fuerzas han dominado el espacio cardassiano, bajoriano, talariano y tzenkethi. Los remenses tienen el control del imperio romulano, e informan que los klingon están por caer. Los Breen han dominado la Alianza Ferengi. Y la mayor parte del espacio de la Federación está bajo nuestro control y el de los reptilianos.

-¿Qué sistemas de la Federación no han caído aún?

-El sistema solar terrestre y algunos planetas cercanos, Vulcano y Andoria entre ellos. Nuestras tropas esperan para dar la estocada final y hacerse con el control total de los cuadrantes alpha y beta.

-Dígales que se replieguen y mantengan las posiciones que ya controlamos.

-¿Qué?, ya están a nuestra merced. ¿Qué clase de cobarde es usted?

-Cuide sus palabras Primero, son ordenes de los fundadores. Pongan rumbo a Cardassia Primera.

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